A diferencia de muchas personas, creo que uno de los mayores placeres de la vida, es recordar, y no me refiero a dejar de tener relaciones sexuales, fumarse un porro o un cigarro, bailar, beber, charlar, o divertirse con sus amigos por querer recordar, si no más bien, que la vida tiene una opción más allá de un evento particular, y es poder recordar ese evento particular en tiempo pasado, quien proporciona y permite determinar la selección de uno que vaya más allá en tu presente.
Mientras se recuerda, se reflexiona y se valora, no solo los sucesos si no la vida misma, los recuerdos abrazan tu cuerpo y tu mente, te permiten ver que al mismo tiempo que las
imagenes desvanecen, así mismo tu cuerpo lo hace a través del tiempo, y es por esto mismo que decidimos seguir viviendo...
Los recuerdos son la única cosa capas de influir un estado emocional sin consecuencias y de forma repentina, porque nos hace extrañar, nos hace reír o llorar, nos hace valorar y aferrar, pero jamás transforma nuestro estilo de vida en incertidumbre o dudas, porque es algo que se vivió, y que no tiene el incierto de lo que estamos viviendo.
[...]Así que aprende a valorar lo que realmente puede ser entretenido, sin tener que acudir a psicoactivos, depresiones, o reabilitaciones sentimentales.