domingo, 31 de julio de 2011

La superación del abatido.


Entre el arrepentimiento y la culpa, revivo de nuevo las imagenes que alimentan el dolor, sí, esas, que a otra persona harían sonreír, simplemente por su sencillez y su aliento inmerso en esos besos, en esas caricias, y en su tenue sonrisa.

Entre el arrepentimiento y la culpa, hago cosas que debí hacer, como escribirle un poema sincerando la emoción, la conciencia y el corazón...

Yo nunca pensé volver a revivir éste episodio. El de toda mi vida, el episodio donde termino así, desesperado soñando lo que debía pasar, cuando era tan fácil demostrar lo que sentimos, pero que el orgullo no permitió ilustrar.

miércoles, 27 de julio de 2011

Monólogos de un niño 3 (Final)


El niño había vuelto a casa, acurrucado aún lado del espejo, no paraba de llorar. No era posible que fuese tan estúpido. Ya su mamá lo dejaba salir a la calle solo, hasta las ocho de la noche, como era posible entonces su incompetencia y su inmadurez... Ya era un niño hecho y derecho, no lo concebía, y así mismo, sus ojos no paraban de llorar.

—No te preocupes —rompió el silenció incomodo el reflejo. Quien ahora parecía sentir pena por el pequeño—, la esperanza es lo último que se pierde.
—Pero se pierde al final y al cabo. En cierto punto, hasta la esperanza deja de existir —dijo el niño aún con su cabeza metida entre los brazos y pies.
—Bueno, al menos deja de llorar, eso no sirve de nada —dijo entre dientes el espejo exasperado por el llanto del pequeño, con una mezcla de pena, también.
—Claro que sí.
—¿Si...?, ¿para qué? —era la primera vez que el reflejo parecía tener curiosidad.
—Para llenar el vaso en el que me voy ahogar —dijo el pequeño destapándose la cara y mirando fijamente al espejo, que soltó un sollozo de negación.
—Por eso las personas no te ayudan, eres un idiota.

El niño por primera vez sonrió y asintió con la cabeza.

—Discúlpame —dijo segundos después.
—No entiendo... yo vi como sonreías junto con ella, observe todos esos momentos magníficos que pasaste a su lado. ¿Por qué llorar?, ¿Por qué deprimirse?, no decía Gabriel Garcia Marquez, que había que sonreír por lo bueno que te sucedió mientras lo viviste con ella.
—¿Conoces a Marquez? —preguntó el niño sorprendido, a lo que el reflejo miro con seriedad y le frunció el ceño desaprobando sus palabras—, bueno, pues por eso mismo lloro.
—Sigo sin entenderlo.
—Porque cuando recuerdo todo lo bueno, no puedo sonreír sabiendo que esas experiencias se viven una sola vez... con una sola persona: Ella.

El espejo enmudeció y de tanto pensar la respuesta, se hizo una grieta cerca a su borde. Ese niño, tenía una mente tan compleja, que era él mismo quien acababa con sus propias esperanzas, opciones, y decisiones, «era tal cuál como yo, cuando desperté con el espejo roto en mi habitación, después de que ella se marchara sin decir adiós —pensó el reflejo—, niños, siempre seremos unos niños...»

—Algún día volverá —dijo finalmente el reflejo.
—Eso espero, de verdad —contesto el niño mientras se levantaba del suelo.
—¿A dónde vas?.
—Hacer lo que dejaste de hacer tú hace mucho tiempo.
—¿Qué cosa? —preguntó de nuevo sorprendido el reflejo.
—Intentar seguir viviendo.

Monólogos de un niño 2


El niño regreso al cuarto donde se encontraba el espejo después de haberlo abandonado entre lágrimas la última vez que lo visito. Lo miro fijamente, se veía así mismo, con los ojos hinchados, con el cabello alborotado y con los jeans rotos.

—¿Viniste a seguir llorando? —salió de nuevo una voz a través del espejo.
—¿Quien eres tú? —preguntó el niño con curiosidad.
—Debo explicártelo de nuevo.
—Si no eres yo, ¿quién eres?

El espejo enmudeció, y frunció el ceño.

—Tú no estabas antes de que ella se fuera —dijo el niño.
—¿Y? —el reflejo ahora se había puesto serio.
—O estoy enloqueciendo, o eres lo que queda de ella.
—No me hagas reír.
—Tú... eres mi más grande recuerdo.
—¿Cómo? —preguntó sorprendido el reflejo.
—Sí, eres lo que yo una vez fui cuando estaba a su lado. Ahora entiendo lo que debo hacer.
—¿Y qué debes hacer niño llorón? — parecía molesto el espejo.
—Hablar con ella, y decirle, que su decisión está errónea, que yo puedo hacerla más feliz que cualquier otra cosa en la tierra.

El espejo reía a carcajadas mientras el niño corría a la calle «niño —pensó el espejo— siempre serás un niño». De tanto, el pequeño niño atravesaba las avenidas, las casas, los parques y las estaciones, hasta llegar a una enorme puerta donde sus lágrimas se habían secado ya. Toco el timbre y espero agitado, con el corazón en el pecho.

—¿Qué haces aquí? —dijo una niña en cuanto abrió la enorme puerta.
—Necesitamos hablar.
—Dijiste que eso no era necesario —se defendió la niña.
—Bueno, realmente dije mil cosas a las cuales nunca prestaste atención —la niña enmudeció—. Te amo.
—¿Enserio?...
—No.
—Estúpido... —dijo la niña con las cejas fruncidas hasta hacer una "V".
—Por tu sonrisa —dijo el niño interrumpiendo con una amplia sonrisa.
—¿Enserio?...
—No.
—Eres un miserable —dijo la niña con los ojos aguados.
—Ahora sí.
—Siempre lo haz sido.
—Antes no, cuando estaba contigo eran otros los miserables. —Volvió a sonreír ampliamente el niño.
—Vete de aquí, no se ni a que viniste.
—Vine por .
—¿Para qué? —dijo la niña tajantemente.
—Para verte sonreír otra vez.

Se dibujo una pinturesca sonrisa en aquella niña, que inmediatamente desaparecía mientras azotaba la gran puerta de su casa, sobre la nariz del pequeño, que al impacto con la puerta, empezó de nuevo a derramar lágrimas. Otra vez, lo había arruinado.

Monólogos de un niño 1


El pequeño niño derramaba por sus pequeños ojos, pequeñas lágrimas, igual que él. En un respiró, intento vencer el llanto, se levanto y se dirigió al espejo más grande y viejo que había en su casa. Ese, que cuando chico miraba e imaginaba que era una herramienta tan vieja, que había presenciado masacres, torturas, y por supuesto otros llantos. Deseaba sentirse acompañado, al menos, por si mismo.

—¿por qué lloras? —le pregunto una voz frente al espejo. El joven alzo la mirada, pero solo vio su reflejo. —Oye, tú, ¿por qué lloras?.
—¿Quien habla? —preguntó el niño sorprendido.
—Tú.
—¿Yo? —el niño miraba a todos lados.
—Sí, tú... —la voz salia de su propio reflejo— soy tu reflejo. Somos el mismo, pero yo pienso cosas diferentes. Ahora dime, por qué lloras.
—Si eres yo, lo sabrías —dijo el niño escéptico al espejo.
—Somos iguales, idénticos, pero lamento decirte que pensamos diferentes. Yo soy el espejo y tú, un ser humano en el que me he vuelto.

El niño quedo perplejo ante la respuesta de su reflejo. Era idéntico, con el cabello alborotado, pálido, y con labios delgados. Lo detallo por un rato, hasta encontrar una diferencia; a su reflejo no le brotaban las lágrimas que él derramaba.

—¿Por qué lloras? —insistió el reflejo.
—No te importa.
—¿Es por esa chica verdad?...
—No te importa...
—Tú fuiste el que le dijo que olvidar a las personas era fácil, y que la felicidad radicaba en el tiempo y no en las personas. Y ahora lloras por qué te abandona...
—Sí —dijo el niño secándose las lágrimas.
—Debiste mantenerte callado, no haberle dicho nada, dejarla ciega y muda.
—Ella tenía que saberlo —dijo tajantemente el niño.
—¿Por qué debía saberlo?
—Porque ella debe escoger, ella debe saber las opciones que tiene, yo no soy como tú, yo no le muestro a la gente lo único que pueden ver, yo no le digo a la gente lo que quiere escuchar. Es el libre albedrío, es la decisión la que hace a las personas valerse por si mismas.
—¿Entonces que ella tomara una decisión no era lo que querías? —preguntó a carcajadas el reflejo.
—Sí —contestó decidido el niño.
—¿Entonces por qué lloras, si hiciste lo que deseabas? —el reflejo ahora parecía que conseguía fastidiar al pequeño, que enseguida derramo más lágrimas.
—Porque al parecer, yo siempre deseo lo peor...

martes, 26 de julio de 2011

Promesa

De todas las promesas que hice, solo podré cumplir con una, con esa que te hice una vez cuando todavía sonreías. Esa que decia, que sin importar lo que sucediera en el futuro, aún te mantedría muy dentro mío.

viernes, 22 de julio de 2011

Dialogo

—Dile ¡NO! al maltrato animal...
—Eso no es justo.
—¿Qué no es justo? ¿por qué? —fija una mirada desconcertada.
—Porque yo quiero partirle el culo a Chávez, y estoy seguro que muchos más también.
—¿A Chávez? —entorna los ojos sorprendido.
—Bueno, no solo a Chávez... también a Garavito, Alvaro Uribe, Benedicto XXVI, Britney Spears, Paris Hilton, y todos esos animales.

miércoles, 6 de julio de 2011

Otras realidades...

A lo largo del tiempo, las personas cuestionan la realidad, de hecho, dudan de ella, o afirman que pueden haber más. Y la verdad es que con el tiempo, las décadas, y el avance tecnológico y de la ciencia esto es un hecho. Y les diré qué, no solo existe una realidad, existen tres. Tres...

La primera de ellas, es la "física", esa que es tangible, esa con la que topamos a diario y no nos gusta, esa dónde hay racismos, xenofobia, discriminación, pobres, animales extinguiéndose, y esa de la que muchos quieren huir. Digo muchos, porque otros les encanta está realidad, esa donde se quedan sentados bebiendo e ignorando el mundo. Esa, es nuestra primera realidad, donde experimentamos, crecemos y conocemos, la realidad que nos depara con un final abrumador como es la muerte. De esa, no hay duda.

La segunda de ellas, es la "imaginaria", esa que es intangible, esa en la que nos escabullimos, esa donde nos refugiamos, esa donde dialogamos con nosotros mismos. Esa, esa que está al interior de todo ser humano, de su imaginación, sus convicciones y sus creencias. Es está realidad, la que nos separa del mundo, y la que nos encierra en convicciones y opiniones, donde el dueño de la verdad absoluta es uno mismo. Una realidad que no podemos cuestionar, porque podemos elaborarla a nuestro gusto, y es tan amplia, y tan encantadora, que muchos terminan por vivir en ella.

La tercera de ellas, es la "cibernetica", también es la última realidad, es aquella donde fingimos, donde somos unos hipócritas, y dónde podemos moldearnos como a nosotros nos de la gana. Donde renunciamos a ser nosotros mismos, y fingir ser otros. Esa donde en twitter ponemos frases inteligentes aunque no las entendamos, esa donde publicamos en facebook las fotos donde mejor nos vemos. Una realidad inmutable, pero transformable. Una realidad que moldeamos depende a nuestras necesidades, y es tan cómoda, tan fácil, tan sencilla y entretenida, que solemos vivir la mitad de nuestras vidas en ella. Siendo parte de una red inalambrica de internet.

Estas a diario distinguiendo entre las tres, que terminas por cuestionarte, ¿Cuál es tu verdadera realidad?, ¿en cuál de ellas deseo estar?...

viernes, 1 de julio de 2011

La miseria no es solo humana.



La mierda de nuestro mundo no solo gira en torno a lo social, a lo humano, no gira en torno siempre a los africanos que se mueren de hambre, o la constante violencia en México y Colombia. No. A veces, la miseria también está en vuelta en lo natural, en los animales, y en todo aquello que rodea al misero humano.

A veces, hay que sentarse a reflexionar, no de como ayudar al pobre que toca la puerta de tu casa, o como ignorar a los evangélicos que más que buscar ayudar a la sociedad busca vincularlas a su secta. No. A veces hay que pensar más que en solo la mierda de nuestros iguales, hay otros, que no son nuestros iguales pero que también están envueltos en miseria. Y no solo los animales silvestres en vía de extinción -que a todos nos conmueve pero nadie hace nada-, si no, a quienes están a diario topándose con nosotros, gatos, perros, incluso caballos. Ellos al igual que el mendigo son constantemente ignorados, a sabiendas que son ellos, los que hicieron la diferencia en el futuro que ahora tenemos.

El problema de nosotros, es que solo nos podemos sentir conmovidos. Sí, el problema es precisamente ése, que del sentimiento al hecho todavía nos queda mucho trecho por recorrer, porque eso somos, unos miseros humanos con lástima para obsequiar al mundo, y nada más. Les regalo entonces, la imagen del mes.
"Una persona no puede directamente escoger sus circunstancias, pero si puede escoger sus pensamientos e indirectamente -y con seguridad- darle forma a sus circunstancias."

¿Sabias qué?

Los científicos han descubierto que mirar la fotografía de un ser amado embota la actividad en las áreas de procesamiento del dolor en el cerebro. Y lo hace en el mismo grado que el paracetamol o los narcóticos como la cocaína.