domingo, 29 de enero de 2012

¡La vejez 2!


Tuve una linda experiencia con ancianos hace poco, me di cuenta, más que por la observación de un montón de personas viviendo de la miseria y la decadencia; más que por un montón de señores postrados en una cama quejándose de los dolores en el hueso o del cáncer, fue por una frase que colgaba en una de las paredes del ancianato, sucia y rota, porque no todos tienen la misma fortuna, lucidez y familia:

“Lo peor de la vejez, no es la decadencia física, si no, la indiferencia de la gente”.

Y qué razón tenía entonces la frase cuando observas a esas personas que han vivido más que nosotros, que por el tiempo y la fuerte realidad han perdido la razón, si no, a personas que podrían sentarse contigo, a narrarte el verdadero significado de la vida rodeados de tanta soledad.

Pensamos constantemente que somos inmortales, o qué quizás nunca vamos a envejecer. Hacemos a un lado, y faltamos al respeto a esos señores, que bien podrían con una frase desmoronar tu fantasía de la vida, con una frase, montarte en una nube de esperanza, con una frase, prevenirte de esos constantes errores en el que siempre estamos.

Y es qué no lo entiendo, acaso usted, joven que está ahora bebiendo, fumando, y bailando, ¿no va envejecer?, y es qué no estoy juzgando sus acciones que bien, debe aprovechar. Si no, la indiferencia que tiene usted para con esa gente adulta pensando que eres el centro del universo.

Las sonrisas más sinceras, son de aquellos ancianos —que con sentarse a su lado a escucharlos—, expresan sin tapujos y con gratitud. Es aún más linda esa sonrisa, que la de tu novia cuando recién la estuviste conquistando. Es mucho más simple, que intentar convencer a tu amigo, de que compre esos zapatos que vio en Unicentro. Y es mucho más gratificante, porque cuando ellos aprendieron como es que realmente se vive, es cuando entonces, la vida les dijo, que su cuerpo ya no podría soportar más el tiempo y les marco el rostro, con esas líneas de expresión perpetuas.

Y es que con el tiempo, la evolución y las nuevas generaciones, uno empieza apreciar esas ironías de la vida, por ejemplo, en décadas pasadas la vejez era respetada porque con esas arrugas, y gestos transparentes estaba la sabiduría. Ahora, la sabiduría, la cree tener todo el mundo, solo por acceder a la wikipedia o a google. Y es qué nunca aprendemos a vivir, si no, hasta que ya hay que morirse. Aunque, como todo, en la vejez tampoco es que falte el viejo verde, gruñón, cascarrabias, y estúpido que entonces hace que tú no desees volver a respetar a esos ancianos…

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